Coeducación

¿DE VERDAD TODAVÍA TENEMOS QUE SEGUIR CELEBRANDO EL 25N?

Hace unos días fue 25 de noviembre. Y en mi trabajo (como educadora social con jóvenes) hicimos actividades extraordinarias y específicas para visibilizar la problemática de la violencia de género.

La existencia de estos “días internacionales” y la necesidad de “celebrarlos” de verdad que me genera una importante ambivalencia.

Me explico: supongo que resulta políticamente incorrecto decir que no me gustan, ni creo que deban celebrarse estos días. Pero es mi opinión la mayoría del tiempo. Y no es porque yo no considere necesario visibilizar las problemáticas que arrojan…si no porque para mí todos los días son internacionales. Todos los días trabajo para que no se celebren y empatizo con las personas que sufren. Todos y cada uno de los días del año.

Como decía, el 25 de noviembre, sirve de excusa para hacer visible la problemática de la violencia de género… y es que supongo que me enfada un poco ver ese día a un montón de personas diciendo qué se debe hacer  y qué se debe no hacer, para conseguir que el 25N no exista…y a mi no deja de pasarme por la cabeza que si durante los 364 días del año restantes, todas y todos, hiciéramos todo lo que decimos ese día, pues oye, al año siguiente tal vez ya no tendríamos que repetir el paripé. Porque viviríamos en una sociedad más justa, con funcionamientos habituales de igualdad y coeducación.

Supongo que tengo tantísima confianza en los aspectos que la coeducación plantea, que no concibo otro modo de trabajar y vivir, y por eso mismo no comprendo que no se haga así en el total de la sociedad y por parte de todas las personas.

Supongo que en mi funcionamiento mental e imaginario, yo vivo en esa sociedad idílica, justa e igualitaria…Pero luego aterrizo en la realidad que me muestra infinitas formas de injusticias materializadas en micromachismos y una larga lista de “exigencias invisibles o encubiertas”  que las mujeres asumimos sin darnos ni cuenta: estereotipos, roles de cuidadoras, reinas del universo emocional, profesiones, imagen corporal… y todo, como  digo, de una forma tan sutil, que hasta nos creemos que elegimos. Y lo más peligroso: se las transmitimos a nuestros pequeños y pequeñas.

Como decía, en mi vida personal y en mi trabajos como educadora con jóvenes siempre me desarrollo e intervengo desde una perspectiva igualitaria. Primero o al principio, por defecto…es lo que me sale y como me sale; y posteriormente, supongo y entiendo que desarrollando una intencionalidad en ese enfoque. Eligiendo la COEDUCACIÓN como estrategia, como metodología constante y/o transversal.

Y así, y aunque me enfada, al finalizar las actividades del 25N de este año, sin darme cuenta de nuevo, empiezo ya a pensar en las que podríamos realizar el próximo año, que me volveré a preguntar ¿de verdad todavía tenemos que seguir celebrando el 25N?

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